Ocultación de TYC 5639 00173 por 310 Bavaria. Mayo 27, 2001. Esta ocultación fue observada por Pedro Valdés Sada, asistido por el profesor Roberto Hernández (de la Universidad de Monterrey - UdeM), desde la autopista de cuota Monterrey - Nuevo Laredo, muy cerca de la salida a Sabinas Hidalgo, en el kilómetro 77. El lugar se representa por un punto verde en el mapa adjunto. En el lugar de la observación el oficial Ricardo Trejo de la Policía Federal de Caminos por casualidad se encontraba de guardia y nos acompañó durante el evento. | Pedro Valdés Sada -------------------------------------------- Latitud | +26* 20' 14.7" Norte Longitud | 100* 04' 19.4" Oeste Elevación | 337 metros Desaparición 1 | 09:16:12.9 UTC Reaparición 1 | 09:16:14.0 UTC Desaparición 2 | 09:16:15.0 UTC Reaparición 2 | 09:16:17.3 UTC Duración | ~4.4 segundos Este evento fue una OCULTACION RASANTE de la estrella por el asteroide. La evidencia es que la estrella claramente desapareció y reapareció DOS veces durante los 4.4 segundos que duró el evento. Se estimaba que la ocultación duraría unos 5-6 segundos si hubiera sido central. Evidencia adicional de que fue una ocultación rasante es la observación negativa proporcionada por otra estación de observación situada solamente 12 kilómetros al norte de la anterior. El mapa adjunto la muestra como un punto rojo. En esta estación (Latitud: +26* 20' 14.7" Norte, Longitud: 100* 04' 19.4" Oeste, Elevación: 337 metros) Rafael Chávez, asistido por Analía González, claramente notaron que el asteroide no pasó por enfrente de la estrella y no la ocultó. Esto indica que el paso de la sombra se recorrió unos 35 kilómetros al sur de la predicción realizada por Steven Preston. También sugiere que la observación rasante fue del límite norte del asteroide. David Dunham de la IOTA informó que esta es solamente la quinta ocultación asteroidal rasante observada. Las dos primeras tuvieron lugar en 1983 y las otras dos a principios del 2001. La ocultación inicial de la estrella fue gradual, comparada con la reaparición inicial y la desaparición y reaparición finales, donde claramente se notó como la estrella aparecía y desaparecía abrúptamente. Desafortunadamente otras estaciones cerca de Monterrey, que claramente estaban situadas bajo el paso de la sombra del asteroide, tuvieron problemas con nubes y no pudieron observar el evento. Estos sitios se marcan con puntos azules en el mapa adjunto. Muchas gracias a los otros observadores que hicieron el intento por registrar la ocultación. Ellos son: Lonnie Pacheco, Jorge Guitiérrez, Francisco Ortiz, Esteban Castro, Rogelio Aguirre, y alumnos de la UANL. Espero que la próxima ocultación no les toque nublado. Con los datos de las otras estaciones se hubiera cubierto casi completamente la silueta del asteroide. Ni modo... Para esta observación pensaba en distribuir las tres estaciones móviles disponibles por la carretera, espaciadas unos 20 km., con el objetivo de cubrir lo mejor posible el ancho de la sombra del asteroide. Mi estación se situaba exactamente en el centro del paso de la sombra según la actualización de Steve Preston. Rafael Chávez se colocaría unos 20 kilómetros al norte, pero no pudo encontrar un lugar adecuado de observación y regresó unos kilómetros. El grupo de Lonnie Pacheco se situaría a unos 20 kilómetros al sur del centro del paso de la sombra, pero las nubes amenazaban y decidieron ir al sur para tratar de encontrar un hueco. Terminaron unos 30 kilómetros al sur del centro del paso de la sombra, pero de todos modos las nubes les estorbaron. El grupo de la Universidad de Nuevo León observaban desde el Observatorio de la Antigua Hacienda San Pedro, cerca de Zuazua, a unos 45 kilómetros al sur de la franja central. Las predicciones de ocultaciones de estrellas por asteroides se siguen refinando a tal punto en que se puede ahora confiar casi por completo en ellas. Las incetidumbres formales calculadas para el paso de las sombras son ahora de +- 1.0 a 2.0 anchos de la sombra misma, y se puede viajar al lugar de la ocultación con bastante seguridad de que se observará el evento si el cielo lo permite. Pedro Valdés Sada Mayo 30, 2001